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Hola me llamo Josefina, tengo 36 años, 1.75 de altura, rubia (a veces) cabello largo, lindas piernas, y con unos pechos no voy a decir fabulosos pero tengo lo mío que anda en los 105. Mis caderas son bastantes pronunciadas respecto mi cintura y al decir de los hombres estoy lo que llaman "muy comestible" y para muchos "potra".
Digamos que soy sensual y femenina 100% si me comparan con la moda de mostrar la raya del trasero de hoy al andar con esos pantalones y faldas horribles que parecen de la hija de una.
Trabajo en una oficina donde también se entreveran en construcciones y reformas de alto nivel y otros negocios. Además estudio en una universidad particular de gran nombre en la que espero de llegar a recibirme de profesional en un par de años más o menos, mas adelante le contaré que carrera estoy cursando.
Imaginarán que escribo datos verdaderos mezclados con unos falsos, pues donde vivo si bien es una ciudad más o menos civilizada y relativamente moderna y grande no han dejado de existir las lenguas que cuando tienen poco que hacer, se afilan y pican cualquier cosa o persona que se coloque en frente de sus ojos. Esto por supuesto haría un infierno mi vida, que aunque me importa poco, más me importan las de mis hijos y mi marido que es un tesoro. Además hoy cuando la prensa en especial la tv te pasa un crío llorando a moco partido en primer plano sin importar o la sangre del motociclista medio muerto corriendo por la calle como una nota, es señal que tenés que cuidarte porque vos podes ser nota mañana, depende de la lengua que te agarre. Es como decía una amiga, "mas vale que te agarre un tren y no la lengua de Antonia" que en este caso se llama Rating Tv.
¿Les había contado que tengo dos hijos?. ¿No? pues tengo un varón y una nena divinos en edad casi llegando a adolescentes aunque les falta un rato todavía. Mi marido es una persona normal que se gana la vida trabajando con computadoras, redes y no se que más y en verano suele tener algún otro trabajo que nos permite una vida digamos "clase media".. ----------------------------0---------------------------- Comenzaré contando como descubrí el mayor placer que puede descubrir un ser humano de cualquier raza o credo. La sexualidad, el sexo es un regalo para que nuestros días sean menos negros que la realidad y tengan color y alegría. El sexo no es pecado, pecado es no tener sexo. Si Dios no hubiera querido que NO tuviéramos sexo, no lo hubiéramos tenido, simplemente hoy pondríamos huevos. ----------------------------0---------------------------- Como descubrí mi sexualidad.
Papá y mamá se turnaban para cuidar a la "nena" cuando salía como buenos uruguayos / gallegos / argentinos/ italianos / etc. Cumpleaños, bailes, etc. me llevaban y me traían sin importar que hora era y si el cumple era en la parroquia de la esquina.
Con esos celos maternos y cuidados paternos fui creciendo como cualquier chica normal, hacia el matrimonio inexorable final anunciado y parecía llegaría virgen (y llegue porque lo prometí a mamá ), solo el hombre araña podría acercarse a mi persona. Cuando preguntaba a mamá de donde venían los niños mama me decía el viejo (hoy) cuento de la semillita de papa y todo eso que dejaba más dudas que respuestas porque nunca me explicaba como era que la semilla llegaba a destino y menos me aclaraba sobre el destino al que llegaba la semilla. Pero semilla sospechosa y demás detalles, seguimos con nuestros días de juventud, entre posters de y novelas de amor, fantasías, reyes, príncipes y besos robados o soñados y anhelados. |
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Un día, tenía 13 años cuando llegó a mis manos un libro de tapas gruesas, que hablaba de la "Historia de la sexualidad". Era un libro educativo con fotografías en blanco y negro, varios dibujitos y una pocas fotos en colores de actores y actrices que |
despertaban "la libido" en la sociedad ¿que es libido" me pregunte entonces pero no habían respuestas escritas legibles. Hablaba de la sexualidad en personajes famosos de la historia, de Freud, y de como funcionaban los aparatos reproductivos del hombre y la mujer y de placer de diferentes cosas que no entendí en ese momento. Por supuesto entre las enseñazas estaba la masturbación en ambos sexos. No me atrevía a preguntar que quería decir esa palabra papa y mama. Estaba el nombre de kamasutra que tarde mucho en saber que era y de otras palabras que recién cuando me case mi hombre me explico y me dio material que ver y leer. El libro explicaba (más o menos lo que entendí entonces) que el aparato sexual de placer femenino estaba en el clítoris y en el hombre el pene. Mirando y comparando dibujitos me di cuenta que yo no tenía pene sino algo parecido pero se llamaba clítoris según el dibujito. Una noche en mi cuarto de curiosa e investigando comencé a tocarme para ver mejor ese "aparato" que decía el libro daba placer aunque no sabía como lo hacía. Metí mis deditos entre los labios de mi rajita y trate de tocar arriba donde se suponía estaba el famoso "cosito". Hurgando y abriendo de pronto siento una sensación desconocida y quito mis manos rápidamente. Subo mi bombachita y me duermo con la interrogante, ¿que será? ¿es bueno, malo?, capaz que mañana mamá se da cuenta que me toqué "ahí" y a ella no le gusta que me ande tocando "ahí" ni tocando a otras personas me ha dicho. Al otro día, mi cabeza no dejaba la idea de la rara sensación sentida y en el colegio no podía concentrarme sin que apareciera "eso", Llegué a casa, mamá preparaba el almuerzo, vendría papa y luego los deberes de la escuela la siesta. La primavera estaba llegando al final y ya se notaba el estío cercano.
Terminamos de almorzar y me fui a mi dormitorio a hacer los deberes porque sino a la tarde no podría salir ni mirar tv.
Estaba la casa en silencio, mamá estaba en su siesta y papa se había ido a trabajar yo en mis deberes sobre la mesita. De pronto mientras pensaba en una frase para la redacción mi mano izquierda se apoya en mi pierna. Tenía puesto un camisón liviano y una bombachita con flores mis deditos empiezan a "rascar" por encima de mi ropa interior como si me picara algo. Vuelve mi idea de la sensación del día anterior y mi mano se desliza por debajo de la bombacha sin que yo vea hacia abajo por las dudas que venga mamá a ver que estoy haciendo. Mis deditos repiten los movimientos del la vez anterior y siento otra vez "algo" pero no retiro la mano, y continuo buscando el famoso "cosito" para ver que es lo que hace.
De pronto entre mis dedos siento algo duro, y lo presiono suavemente para ver que es. Una oleada de calor subió a mis mejillas y un placer que solo se igualaba a cuando metía en mi boca un trozo de chocolate. No saco la mano y continuo explorando sin ver hacia abajo. La silla estaba casi toda metida debajo de la mesa. La puerta de mi dormitorio estaba a mi derecha así que si mamá venía no vería mi mano izquierda. Continué un rato más con la exploración y dejé por temor y porque no sabía que pasaba y peor, ¿mama se daría cuenta que me toque "ahí"? Llego la noche y me acosté temprano, estaba cansada le dije a pá y má. Me puse el camisón, apagué la luz y me acosté bajo una frazada y una manta de hilo liviana Siguiente página |